MI MANO


Puedo escuchar como si aún estuviera golpeando el cristal de mi ventana, la lluvia que hace días no cesó de bailar en la noche. 

 Puñaladas vestidas de agua que amenazaban con entrar y herir sin piedad nuestra madrugada.

No podía dormir, las vueltas en la cama no eran sino espirales que me obligaban una y otra vez a bajar unas escaleras y abrirle la puerta a la nada.

Busqué tu mano allí abajo una y otra vez, la desesperación se apoderaba de mí, no te encontraba.

Y huí. Hui de la noche, de la lluvia, de mí y de nuestra cama.

Y ahora no es el ruido de la lluvia quien no sale de mi cabeza, es el recuerdo de tu cara de niño durmiendo solo. Dulce rostro que se aferra a la almohada con el ansia de soñar más profundo.

Ya estoy aquí, no temas….si te despiertas en medio de la noche, coge mi mano.

LÁPICES DE COLORES


A veces juego a perderme de vista durante unos minutos. Cierro los ojos e involuntariamente la brisa me lleva a un lugar donde huele a amapolas y sólo escucho el susurro tímido de unas espigas verdes que se mecen de izquierda a derecha y de derecha a izquierda y cuyo vaivén me propone balancearme en sus brazos.

Allí no hay relojes, ni timbres que avisen de que llegó alguien, ni siquiera hay rejas en las ventanas. Es un mundo desdibujado y allí estoy yo, sentada con un puñado de lápices de colores. Pinto el cielo, con un sol inmenso, algunas nubes con las que me entretengo en adivinar su forma. Esa parece un elefante. Y aquella de allí, una rana.

 Pinto caracolas blancas que acerco a mi oído y me inquietan al imaginarme cómo pudo entrar allí la playa.

Dibujo a mi madre y dos manos grandes que nunca se desatan. Le enseño mis dibujos, margaritas, vestidos morados y ojos verdes, mis preferidos.

El juego se acaba, guardo mis lápices de colores en su caja, y seguiré dibujando mañana….

UN SEGUNDO


A veces, basta un solo segundo para saber que esa copa de cristal que se resbaló de tus manos, ya está rota, antes siquiera de que rozara el suelo. Oyes el ruido hiriente del cristal besando el suelo, mientras contemplas tu mundo.

Un segundo basta para decir una palabra o para amarrarla al silencio apaciguador de tu yo más espiritual. Un segundo que delimita lo que se piensa, de lo que siente, lo que no se ha sentido y lo que jamás se debió haber pensado.

Un segundo, el tiempo suficiente para pensar en los minutos pasados, sonreírles de lejos, y en los minutos futuros y recibirles con merecida cortesía.

Un segundo, que hiere como el aullido ácido de un violín en medio de la noche.

Un segundo eterno………..

ME LLAMAN LOCO....

No me asusta el jugar a echar carreras con los copos de nieve que en Diciembre se apresuran por estar siempre en primera fila. Ni pasear a las dos de la madrugada por una oscura y solitaria calle, persiguiendo ilusiones.

Adoro lanzarme al precipicio de palabras ataviadas de puntos suspensivos y dormirme en espirales de conversaciones que trasnochan los siete días de la semana.

Me gusta ir sin reloj, guardar los minutos en el cajón de las cosas rotas. Amar con locura, soñar con valentía, vivir sin miedo.
Me llaman loco…..y me alegro.

BEING BAD


Las doce de la noche. Soy puntual.
Sus ojos no pueden ocultar el ansia que minutos antes se desnudaba y dejaba al descubierto las ganas de verme.
No hay saludo, apenas un leve contacto de nuestras miradas. La suya me busca, la mía le esquiva.

Me dirijo hacia su alcoba, donde me espera una copa de vino que desconsolada llora lágrimas de color sangre, a la vez que acaricia mi garganta. La apuro de tres tragos. Me arden el pecho y las ganas de girarme. Allí está….detrás de mí, esperando. Dócil como el perro que no se mueve de los pies de su amo.

Le miro altiva, con el desdén con que se le da una patada a un cristal abandonado a su suerte en la acera.

Me acerco, y cuanto menor es el puñado de centímetros que nos separa, más huelo el miedo. Siento su corazón aferrado a un violín que grita notas de desconsolado dolor.

Nuestros labios aún no se han tocado y vive arrodillado ante el minuto exacto de la despedida.

Como cada encuentro, me llora. Me ruega. Y yo……..yo solo sé poner tierra de por medio con un portazo…

AMANTE INOPORTUNA


Me tropecé. Con un día nublado que no tiene la culpa. Con miradas desconocidas que pueden ver dentro de mí, escudriñar mis miserias, reírse de ellas. 

Y te necesito, soledad. Ahogarme en tus abrazos, respirar de tu silencio, que me tortures con un beso de infinita frialdad. 

Átame a la cama, y cuéntame historias hasta que me doblegue el sueño. Acaríciame mientras duermo y píntame un arco iris de colores por si me despierto a media noche,  buscándote en el techo.

RESIGNACIÓN


Sentado en un sillón que hace las veces de abrazo, se aferra a la taza de café y al reflejo de la luna, pensando que poco más le pertenece en ese preciso momento.

Juega a contar las ventanas vestidas aún de luz a las 2 de la madrugada e intenta imaginar cuantos corazones mudos como el suyo, se lamen sus heridas entre las sábanas.

En los últimos meses, pocas sonrisas, las que salieron entre madrugadas de lágrimas y no pudieron sino resignarse a perder la batalla. 

Prende un cigarrillo, ya ¿qué más da?. Entre los bucles de humo que se trazan en el aire se siente seguro. Besos apasionados de nicotina le roban el sueño y mientras, recorriendo la casa, el tic tac de un reloj que no da segundas oportunidades.

Diez meses de vida, con un poco de suerte, doce o trece. Reclina su nuca contra el respaldo, tiende la mano sobre el reposabrazos y la espera ansioso…..

LLEGÓ LA HORA


Llegó la hora.

De abarcar con mis pulmones el oxígeno a puñados. De correr por una carretera infinita, dejando atrás remordimientos, miedos y kilómetros de asfalto. De luchar por lo que quiero, con las garras de una auténtica guerrera.

Llegó la hora de mirarme en ese folio en blanco que cada mañana me espera sobre el escritorio y reclama de mí lágrimas de tinta que ven nacer una historia.

La hora de soñar y de poner los pies en la tierra, férreos como  sueños de acero, inocentes como pétalos de margarita, que ya perecieron.

Llegó la hora.

De enfrentarme a mil puertas abiertas, de ser cómplice de mi destino….

ASÍ TE SIENTO


Como la inmediatez de la ola enfurecida que acaricia con rabia  los labios de una paciente roca esperando cada tarde a las siete en punto, recibir su beso.

Como el rugir del motor de un alma que sale sobre dos ruedas a buscar amaneceres aún inexplorados.
Así te siento. 

Tan sutil tu presencia que por momentos se disipa en el aire. Tan necesaria, que se funde en abrazos con los kilómetros de oxígeno que día a día son mi autopista.

Cegadoras las palabras que no salen de tu boca, pero hablan en tu mirada. Por momentos, impetuosas, como ráfagas de viento que sacuden el movimiento de mis alas cada mañana y por momentos, tibias y sosegadas como la caricia que precisa un niño antes de soñar en su cama.

Y así te siento, recorriendo cara milímetro de mi piel con pasos firmes que se visten de nostalgia cuando te vas y se difuman por el sendero. Así, atada al recuerdo de cada una de tus sonrisas. Así, cómplice y amiga de un calendario al que le sobran días, cuando necesito verte.

Así te siento…….

Robándome a puñados los pensamientos