AMANTE INOPORTUNA


Me tropecé. Con un día nublado que no tiene la culpa. Con miradas desconocidas que pueden ver dentro de mí, escudriñar mis miserias, reírse de ellas. 

Y te necesito, soledad. Ahogarme en tus abrazos, respirar de tu silencio, que me tortures con un beso de infinita frialdad. 

Átame a la cama, y cuéntame historias hasta que me doblegue el sueño. Acaríciame mientras duermo y píntame un arco iris de colores por si me despierto a media noche,  buscándote en el techo.

RESIGNACIÓN


Sentado en un sillón que hace las veces de abrazo, se aferra a la taza de café y al reflejo de la luna, pensando que poco más le pertenece en ese preciso momento.

Juega a contar las ventanas vestidas aún de luz a las 2 de la madrugada e intenta imaginar cuantos corazones mudos como el suyo, se lamen sus heridas entre las sábanas.

En los últimos meses, pocas sonrisas, las que salieron entre madrugadas de lágrimas y no pudieron sino resignarse a perder la batalla. 

Prende un cigarrillo, ya ¿qué más da?. Entre los bucles de humo que se trazan en el aire se siente seguro. Besos apasionados de nicotina le roban el sueño y mientras, recorriendo la casa, el tic tac de un reloj que no da segundas oportunidades.

Diez meses de vida, con un poco de suerte, doce o trece. Reclina su nuca contra el respaldo, tiende la mano sobre el reposabrazos y la espera ansioso…..

LLEGÓ LA HORA


Llegó la hora.

De abarcar con mis pulmones el oxígeno a puñados. De correr por una carretera infinita, dejando atrás remordimientos, miedos y kilómetros de asfalto. De luchar por lo que quiero, con las garras de una auténtica guerrera.

Llegó la hora de mirarme en ese folio en blanco que cada mañana me espera sobre el escritorio y reclama de mí lágrimas de tinta que ven nacer una historia.

La hora de soñar y de poner los pies en la tierra, férreos como  sueños de acero, inocentes como pétalos de margarita, que ya perecieron.

Llegó la hora.

De enfrentarme a mil puertas abiertas, de ser cómplice de mi destino….

ASÍ TE SIENTO


Como la inmediatez de la ola enfurecida que acaricia con rabia  los labios de una paciente roca esperando cada tarde a las siete en punto, recibir su beso.

Como el rugir del motor de un alma que sale sobre dos ruedas a buscar amaneceres aún inexplorados.
Así te siento. 

Tan sutil tu presencia que por momentos se disipa en el aire. Tan necesaria, que se funde en abrazos con los kilómetros de oxígeno que día a día son mi autopista.

Cegadoras las palabras que no salen de tu boca, pero hablan en tu mirada. Por momentos, impetuosas, como ráfagas de viento que sacuden el movimiento de mis alas cada mañana y por momentos, tibias y sosegadas como la caricia que precisa un niño antes de soñar en su cama.

Y así te siento, recorriendo cara milímetro de mi piel con pasos firmes que se visten de nostalgia cuando te vas y se difuman por el sendero. Así, atada al recuerdo de cada una de tus sonrisas. Así, cómplice y amiga de un calendario al que le sobran días, cuando necesito verte.

Así te siento…….

Robándome a puñados los pensamientos

PREGUNTAS, RESPONDO

¿Cuantas preguntas puedes contestar inteligentemente?
Aquellas que se formulen de la misma manera.
¿Una duda?
La vida en sí es una duda, ni siquiera cuando morimos sabemos si queda resuelta
¿Una certeza?
 El tiempo perdido, nunca mira atrás, ni siquiera cuando tropieza...
¿Un color?
Morado
¿Un deseo?
Una máquina del tiempo no estaría mal, aunque prefiero una máquina de sueños....
¿Una virtud?
Generosidad
¿Una frase?
Si uno tiene un "por qué" se puede enfrentar a todos los "cómos"
Un sueño
Guíar con mi palabra
Un defecto
O pecado capital? la pereza....
¿Que significado tiene para ti una hoja en blanco?
Una tentación para dejar volar mi imaginación
¿Escribes por necesidad o por afición?
Por necesidad, por impulso, con el alma. Apenas si leo un par de veces lo que he escrito...
¿Pones música en tu blog?
Sólo pongo palabras y caminos hacia las emociones, la música para los 40 principales...
Eres una persona sentimental
Lee mi blog
Si tuvieras que tener un solo sentimiento ¿Cuál sería?
Plenitud
¿Una Pregunta?
En tal caso, se la haría a Nietzsche, pero ya no está para responderla.
¿Si desearas algo que pedirías?
 Sabiduría
¿Cuándo escribes que sientes?
Pasión
¿Eres creyente?
Creo en la vida, y dejo la puerta entreabierta....
¿Si no fueras creyente en que creerías?
En mí, pero eso es lo idóneo se crea o no se crea.
Que esperas de la vida?
No perder la sonrisa espontánea
Tienes un blog ¿Por qué?
Es mi casa en la montaña para el fin de semana.
Crees que eres una persona que se reconoce tu valía
Si, soy afortunada.
¿Qué esperas del amor?
Que sea mi paraguas en los días de lluvia y que espere de mí lo mismo que yo de él
¿Qué le pedirías a la vida?
Que me devolviese la ilusión que yo le regalo a ella en cada mirada

ACANTILADO


Ambas manos resguardadas en una burbuja de aire templado que guardaban fervientemente unas piernas entrelazadas, candadas....Allí había permanecido un gran puñado de minutos, difíciles de nombrar sin un reloj en su muñeca.

El cielo lucía tímido, como con miedo de asomarse a ese espejo de aguas impetuosas que tenía justo en frente. El color se había ido tornando triste. Díficil de describir. Tenía una de esas tonalidades que antes que verse, se sienten, como el estado de ánimo.

Así estaba ella, como el gris sumiso que se apresuraba en abrazar a las nubes e inerte, estática, sobre unas rocas poco apacibles, pero que le brindaban el mayor de los reposos.

Y respiraba las olas que vestían con volantes de espuma un acantilado caprichoso. Se embriagaba de la intensidad del salitre, inhalando amaneceres y exhalando felicidad.

SOLEDAD

Y algunas noches, con las llaves aún en la mano, se para frente a la puerta y no se atreve a conjugar el verbo abrir.

Tímido, agacha la cabeza y vuelve a recorrer a la inversa el puñado de escaleras que minutos antes se fundían en un beso con las desgastadas suelas de sus zapatos.

Ya en el portal, se mira las manos, grandes, robustas, aparentemente seguras. Eso podría decir de ellas cualquiera que no supiera que en realidad están paralizadas por el miedo. Temblorosas y atrapadas en mareas de sudor frío que rompe su oleaje contra calas de rocosa indecisión.

Otra noche más sin atreverse a dormir en su cama. Sale y camina. Juega a mirarse los pies  y a confundir sus pasos con los de aquellos que pasan por la baldosa de al lado. Eso le hace sentirse acompañado.

Camina rápido. No tiene prisa, nadie le espera. Como la férrea ancla de un barco pirata, su mirada se clava en su particular fondo.

Sin demasiada curiosidad, consigue esbozar un guiño de complicidad con la luna, testigo de su hiriente y mezquina soledad.

MIEDO

No le tengo miedo a la muerte, ni siquiera a la vida, que aunque nos parezca lo contrario, a veces es más dolorosa. Tengo sin embargo, miedo a levantar la persiana y que el sol no brille lo suficiente como para saber si ya amaneció o si debo volver a arroparme y fundirme con los sueños que se disfrazaban de realidad minutos antes.

También al frío, pero no al que engendra amablemente un ejército de copos de nieve y los saca de paseo en Diciembre. Al frío visceral. Ese que te amilana con un sonoro grito y enmudece cada cuerda de violín que tanto esfuerzo hizo por levantarse del pentagrama.

Miedo a dormir más horas de la cuenta y mientras, perderme cómo la vida, cansada de esperarme en el portal, se agarra del brazo de cualquiera que prefiera pasear.

A no saber respetar la soledad y llenarla de cafés, charlas e historias cuando más necesita darse un baño en las playas del retiro y a no agarrar con fuerza la mano que le tienden para volver a casa.

Tengo miedo de las lágrimas que no se sabe de dónde vienen. Esas que abandonaron hojas de diccionarios de la vida. Tan rebeldes, como familiares. Y aún más, miedo por si no estoy cerca para ahuyentarlas.

A buscarte y que tú no me encuentres.

ABRAZO

Me abrazaste y el tiempo se detuvo. 
Un minuto con cincuenta y nueve segundos kamikaces que se apresuraron a huir como gotas de lluvia desorientadas que sin mejor opción para dormir, pasaron la noche en una alcantarilla.

Me hiciste prisionera de los latidos de un corazón que corre desbocado por calles llenas de paseos solitarios.

Me meciste en unos brazos serenos  y  se dulcificó el semblante agrio de la madrugada. 

Me abrazaste y me enseñaste que uno y uno no son dos, son uno.

LUST


Esquiva como los rayos de sol en un día de atormentada lluvia. 

Efímera como el beso que nació en un bar de carretera y no llegó más allá de un callejón sin salida.

Fugaz como los ojos azules que se dejaron la piel forcejeando con desconocidos, entre cientos de miradas.

Carnal como la lengua que reparte puñaladas de saliva en un cuerpo entregado al desamparo.

Soez y descarada como el insulto que de un portazo sale de una boca ahogada en rabia.

Misteriosa como unos ojos que insinúan, como el olor de un amante a media noche.

LE ROBÉ A ENERO EL DÍA UNO

Le robé a Enero el día uno para compartir café en esta soleada tarde. Con miedo a quemarme, sorbo cada trago con infinita paciencia. Entre mis manos, yace una taza de porcelana. Juego a seguir el escurridizo trazo de una cenefa azul turquesa que parece haberse escapado de un pedazo de cielo.

Y me pregunto en qué pensar, cómo si eso fuera posible….De entre todas las rendijas de luz que se cuelan tras la puerta, una me deslumbra sobremanera. Aunque apenas puedo abrir los ojos, me seduce la idea de ver cuánto ocurre allí. 

Una puerta de madera chirría como el grito de una noche asesinada en el ocaso por feroces rayos de sol. Detrás de ella, un espejo. La curiosidad me echa la soga al cuello y me postra ante su reflejo.

Soy yo. Me miras y te miro. Veo una niña de sonrisa confiada y franca  con un vestido blanco cosido con centímetros de ilusión y una margarita con pétalos que se deslizan sin prisa por las cornisas de sus dedos, con la tranquilidad que da saber que hoy es su 1 de Enero….