Te robaron la ilusión en un saco cargado de mariposas...
En una medianoche en la que dudabas entre desangrar tu alma sobre la almohada o respirar la noche a bocanadas.
Le prometiste a tu cigarro que sería la última vez y ante esos ojos que se vestían de ansia, se esfumó con el humo en un profundo beso.
Tus manos acariciaban sin cesar una copa llena de burbujas doradas que se apresuraban a suicidarse una tras otra por el precipicio de tu garganta.
Y sobre tus pies, veinticuatro horas, las que llevan sin pisar la cama.
Al fondo de la habitación, tu mirada, perdida donde se enuentran las cosas cuando no se busca nada....












