PENSIÓN DEL OLVIDO


Las doce de la noche. Cuelgo mi corazón en el perchero, escupo mis vergüenzas en un lavabo cómplice y salgo sin llaves. No sé si volveré.

Hoy no voy a combatir con la miseria sentimental que me aguarda tras la puerta cada noche. No quiero desvelarme de madrugada con otra paliza de tu indiferencia. Puñetazos de muñeca de porcelana, se ahogan en aire, terminan por naufragar en océanos de rabia.

Me aferro al volante hasta hacerme daño, y recorro kilómetros de asfalto y cristales rotos. Pedazos de tardes de conversaciones vacías y miradas a los ojos, que más que encontrarse, se arañan.

El olor a gasolina entra por la ventana y una fría caricia de éxtasis hace que mi piel se estremezca como si el filo metálico de tu aguijón, estuviera repartiendo sus últimos resquicios de veneno, gota a gota, por mi espalda.

Evito la tentación de mirar atrás, me consuela imaginarte buscando rastros de  olor en cada cuello de mis camisas. Mendigando comprensión a una almohada que tantas noches hizo las veces de confidente. Revolviendo entre los libros para leer alguna página de mi infinita paciencia.

Me satisface rebasar esa delgada línea que separa los sentimientos que sangran a borbotones de los corazones de latidos extirpados. 

Esta madrugada reservo cama en la pensión del olvido.

Y LLORA....


Y llora como la rosa a la que violentamente, le fueron arrancadas las vestimentas. Desnuda en el ocaso se atavía con tímidos rayos de anochecer que forcejean por aderezarla.

Pétalo a pétalo, reparte su esencia serena por caminos de tierra mojada y la inunda con olores que embelesan con punzadas de extrema tristeza.

Se mece entre sus lágrimas con el anhelo de no tardar más de dos madrugadas en quedarse dormida.

INVENTARIO DE LO PROHIBIDO


Inventario de lo prohibido:

Prohibido observarte y no sucumbir al oleaje de tu mirada.

Prohibido sentirte lejos cuando me tropiezo a cada paso que doy con tu cercanía.

Prohibido permanecer callada si las palabras luchan por romper a puñetazos el silencio, llamar a tu puerta y dormir enredadas en tu pelo.

Prohibido no echarte de menos, cuando te alejas de mi cuerpo, dejándome huérfana de sientimientos.

Prohibido no ver tu reflejo en los espejos y contarle confidencias en secreto.

Prohibido no vestirme con la piel que cuidadosamente tejieron tus caricias.

Prohibido naufragar en océanos de indecisión y no aferrarme a la tabla de tu sabiduría.

Prohibido dejar la puerta abierta a las dudas que merodean solitarias por las calles de las frías noches de Febrero.

Prohibido esconderme cuando me buscas y no buscarte cuando te quiera encontrar.

Prohibido besarte y no pensar que sólo existimos tú, yo y ese beso

Prohibido no amarte.

FAVOLE


Silueta escurridiza que se me resbala por los recovecos de la mirada.
Su mirada felina, capaz de vestir de verano los segundos que se clavan como puñaladas de hielo en una despedida. 

Se entierran una tras otra las horas cuando yace en mi cama. Acaricio sin pedir permiso sus rizos esquivos y caprichosos. Se deslizan por la almohada perfilando senderos desbordados de curiosidad y fascinación infinitas.

Sus labios, la caja llena de cartas de amor olvidadas, canciones de Febrero, despedidas amargas y abrazos vacíos que tanto espacio ocuparon.

Me ahogo en la saliva que a cuentagotas va dejándose la vida en tu cuello. Entro a tus pulmones con cada exhalación, te respiro, distraigo los últimos minutos de noche que mueren asfixiados por besos furtivos de éxtasis y luna llena.

Me pierdo en el camino que sigilosamente recorren tus gestos y en el primer callejón me cruzo con tus yemas, calientes como las últimas brasas de una hoguera, que se apresuran a adivinarme en cada caricia. 

Me colma de necesidad. Me mutila su ausencia.



Lo que más me gusta de tu cuerpo es el sexo
Lo que más me gusta de tu sexo es la boca
Lo que más me gusta de tu boca es la lengua
Lo que más me gusta de tu lengua, es la palabra

 (Julio Cortázar)

¿DÓNDE ESTÁS?


¿Dónde estás? Me paso los ocasos buceando en océanos de silencio y siempre salgo desalentada a la superficie porque de ti, allí no hay nada.

Zigzagueo por los tejados, pisando tejas sin equilibrio. Camino prudente, como un gato sigiloso que huye de su fechoría. 

Ya es de noche, mi momento preferido para buscarte; Acaricio con mi curiosidad los rostros de cada alma solitaria que me cruzo por la acera. Ojos vacíos, corazones ebrios de melancolía, pasos mecánicos que siempre conducen al mismo callejón sin salida. Manos siempre abiertas, esperando aferrarse al cuello de algún alma gemela.

Amparo en cada trago a las lágrimas de vino que no saben contenerse y resbalan cabizbajas por una cornisa acristalada.

Te pongo voz en ráfagas de viento que dejan su ira amontonada en copas de árboles desnudos y azoteas abandonadas.

Amanece y muero con mi búsqueda. Otro día más desayuno sin ti.
¿Dónde estás?

TALESTRIS

Sometiendo a las indómitas aguas del Mar Caspio, las olas escriben con senderos de espuma el camino que me lleva hasta Hicarnia.
 Mirando atrás, puedo adivinar aún el tímido reflejo de Temiscira que me mira con orgullo al ver partir a su Reina en busca de aquello que anhela.

Al fondo, un horizonte. La inalcanzable cornisa de tus ojos. El mapa donde tantas otras se perdieron navegando. La historia que vestirá estanterías repletas de libros.

Alejandro….dime que eres tú. Susúrrame al oído que son más míos que nunca los brazos que me envuelven. Vísteme con tu aliento, inventa para mí un vestido adornado con tu valentía.

Sosiega con tu regia espada todo cuanto en mí está subyugado por los temores. Hazme víctima y hazme verdugo. Guardiana de tus noches, prisionera de tu futuro.

PUÑALADAS

No me des razones para quererme, tengo demasiadas, pero hoy se ahogan en un lago de agua transparente. Están en una caja, debajo de la cama, donde se guardan las pesadillas y alguna que otra vergüenza inconfesable.

Indefensa como  la hoja que cuenta el fin de sus días en un otoño súbito e inapelable. Etérea como un puñado de sueños que se resbalan de la mano para ir a morir a la orilla de la playa.

Y soy cruel. Como la tortura de encerrar bajo llave a un beso prohibido. Como soñar en blanco y negro. Como estar obligado a vivir cuando el corazón sólo bombea silencio. 

Me miro en el espejo, llevo mis manos hacia ese cuello, temblorosas e inseguras. Lo rodean, lo aprietan, sienten cada mililitro de sangre corriendo como una hormiga despavorida, que huye ansiosa a refugiarse en su montoncito de arena.

 Te estrangularía allí mismo si tuviera el valor que hace falta para dejar de pensar con las manos.

HOY...

Quiero escribir y vestir de colores a este puñado de folios en blanco. Ahogarme en la sangre que llora esta pluma sonámbula, resbalarme por su cornisa, aferrarme a su filo metálico, frío, hiriente. Ir a parar a un mar enfurecido que abandona a su rabia en una costa llena de palabras náufragas.

Quiero correr sola por la ciudad a las cuatro de la madrugada, dar patadas a una lata, mojarme con la luz de una farola que me mira asombrada. Colgarme de tu brazo y robarle al tiempo las agujas.

Quiero quedarme muda gritando, olvidar mi voz en cada semáforo

BELLEZA

"La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad"  
(Simone De Beauvoir) 

Belleza es cuando consigo atisbar el horizonte detrás de esos ojos, hacerlos reversibles, arroparme con ellos. 

Belleza es la sonrisa más espontánea del mundo, siempre en boca de un niño. La mano que te busca cuando no encuentras. El viento que se cuela por la ventanilla del coche, hondea tu pelo en sus coordenadas y te mece en los brazos del paisaje.

Belleza es un helado de nata y chocolate que sabe a premio, apoyar la cabeza sobre un corazón que late. Una maleta cargada de ilusiones que deja este mundo, taconeando por el asfalto. Los centímetros que separan tu nariz de una rosa roja y los kilómetros que conseguiste recorrer con la cabeza en las nubes. 

Belleza es la copa de vino que sale de paseo cada noche en busca de su brindis, la soledad cuando se busca y el amor cuando se encuentra.

COLORES

¿Cuál es tu color preferido?

Vaya, no soy capaz de responder a esta pregunta. Al menos con una sola palabra. Necesitaría tantos matices como colores existen para dar una respuesta con un mínimo de seguridad.

Que tontería, ¿no? Puede ser. Sin embargo me inquietó por unos minutos el hecho de no tener un color favorito sobre todos los demás. Aquel con el que de alguna manera te identificas, el que define, o al que te gustaría parecerte sin más.

Haciendo memoria, y rescatando del maletero unos cuantos fotogramas de mi vida, he recaído en el hecho de que no siempre ha sido así. Más de una vez respondí sin apenas dificultad a tan vanal pregunta. Recuerdo que antes de que la adolescencia llamase a mi puerta, tenía fijación por el morado. Supongo que un color predictor de la fase en la que estaba a punto de entrar. Caprichoso, como los  quince años. Llamativo, como mis cambios de carácter. Original, tal y como se veía aquella chiquilla en aquello cuanto imaginaba antes de dormir.

Llegó el turno del azul. Una paleta llena de acuarelas en tonos cielo que tenían como lienzo una cartulina blanca en la que no dejé ni un hueco en blanco. Dibujé sonrisas, nuevas sensaciones, viejas decepciones, dibujé mi presente con ahínco y coloreé con frenesí.

Negro, llamó antes de entrar. Llevaba tiempo esperándole. Ya estaba preparada. Me envolví con sus manos y junto a ellas caminé con la satisfacción de quien sabe que ha tomado el camino correcto. Discreto, seguro, sobrio y siempre acertado.

Rojo. Me gusta la pasión que desprende. Fuerte, pasional, irracionalmente visceral. Un silbido eufórico que zarandea al silencio y le castiga de espaldas a la pared. Un motor que ruge y se mete la carretera en el bolsillo y se ríe en la cara de los semáforos.

Y blanco….el futuro. Un folio ansioso que mira de reojo esperando que le salpiquen unas gotas de tinta. La llave del arco iris. Amigo del verde y amante del naranja.

Me siento incómoda ante la pregunta que planteaba….porque responder con todo este puñado de palabras no me parece acertado. No tengo color preferido, aún seguiré esperándole….

PENTAGRAMA

Todo listo. Violonchelos solemnes que miran por encima del hombro a tímidos violines que miman sus cuerdas con caricias de aire. Flautas esbeltas y femeninas, que ponen a prueba sus pulmones y se funden en un apasionado beso con los labios que al oído les susurran

El piano, brillante como la sonrisa de un enamorado y un triángulo que rompe el silencio como el portazo de un adolescente.

Un escenario. Las luces se quedan en ropa interior para envolverlo en tonos tenues y vaporosos que caminan con sigilo entre las butacas del público.

Hoy soy un pentagrama. Sobre mi cuerpo derramadas, un puñado de notas me envuelve y me arropa en esta noche en la que me acompañan el maullido de un gato desorientado y los murmullos de aquellos otros cuatro gatos que deambulan por las aceras demorando su llegada a casa.

Do..blego el ritmo de mis pasos si veo que se me antoja caprichoso el final del camino. Cuando la aguja de mi brújula se estanca en la coordenada de la indecisión y el miedo.
Re…spiro bocanadas de paciencia en esos domingos por la tarde en los que es fácil discutir con uno mismo y ganarle el pulso al sentido común.

Mi…ro a los ojos a la noches crudas que amenazan con esperarme cada madrugada de brazos cruzados en mi alfeizar.

Fa…brico paseos por las calles de la fantasía, contigo y conmigo solos. Nadie más.
Sol…edad es mi amante fiel, la que acude cuando a nadie necesito y le cuento secretos que no me atreví a confesar a ningún amigo.

Lá...grimas rebeldes que se escapan de casa el fin de semana y no pegan ojo porque echan de menos su almohada.

Si…gilosamente bajo el telón. 

Me disipo en la voz tibia y profunda de un despistado saxofón que hace las veces de amante y me arropa con sus notas, me besa con su canción